maestro, maestra

Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). – El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)

No es casualidad que en el diccionario de la RAE tenga 23 acepciones: es una palabra rica, común, con mucha esencia y recuerdos.

Pero voy a centrarme en las que, desde mi punto de vista y sensibilidad, más definen a estos profesionales:

  • Persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo.
  • Persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura.

¿Quién no recuerda con CARIÑO a esa maestra que, quizá, fuera la semilla de nuestra vida actual? Seguro que va asociada a nuestra época más bonita: la infancia.

Su simple evocación te llena de júbilo: se preocupó de enseñarte, de cultivar en ti la génesis de tus primeras palabras, de tus primeros aciertos y fracasos con los estudios. Te hizo aprender, con cariño, entusiasmo e infinita paciencia, lecciones que serían la antesala de lo que has llegado a ser. Quizá haya sido el punto de inflexión que marcara un antes y un después en nuestra humilde existencia.

Si te planteara: «dime, sin pensarlo más de dos segundos, el nombre de un profesor que te gustaría volver a ver y abrazar», estoy seguro de que lo harías con la misma velocidad con la que se enciende una bombilla.

Yo recuerdo a Don Jesús —una persona joven, dinámica, risueña y afable— de quinto curso de EGB, con el que nuestra clase consiguió ganar, gracias a su motivación, un concurso nacional de periodismo infantil. A veces me pregunto si no sería ese el comienzo de mi pasión por la lectura. En cientos de ocasiones me he cuestionado qué habrá sido de él. Era un verdadero líder.

La importancia de un maestro es incuestionable. De su amor, comprensión, ejemplo y entrega dependen, en mayor o menor medida, muchas más cosas de las que creemos: nuestra educación como miembros de la sociedad, el éxito en los estudios, la facilidad para trabajar en equipo y relacionarnos, la responsabilidad, el esfuerzo, la pasión por las cosas.

Un niño suele defender a su tutor ante cualquier comentario negativo; es su referencia, su faro guía, el ejemplo que quiere seguir. En esas tempranas edades estás deseando empaparte de conocimientos, avanzar hacia lo siguiente que viene en el libro, y ves su labor como la llave que abre todas esas puertas.

La vocación y la receptividad marcan, más que en otras profesiones, el perfil de los que quieren dedicarse a la formación. Si bien es enriquecedor para ellos aprender cada día de la imaginación e ingenuidad de los niños, no es tarea fácil transmitir conocimiento a mentes inquietas que se acaban de despertar al mundo. No son causas menores el saber trasladar el juego a la enseñanza y la enseñanza al juego, hacernos más inteligentes y mejores personas.

Ejemplos en la vida real… cada uno tiene muchos. En el cine, uno de los que más me marcó fue el personaje de Clément Mathieu en «Los chicos del coro»: formando hasta las últimas consecuencias.

Me despido con este regalo: se trata del vídeo de un docente, José Antonio Fernández Bravo, hablando de lo que aprendió de los niños sabiendo escuchar. Te arrancará una gran sonrisa.

Ahora te pregunto: ¿has vuelto a añorar a ese MAESTRO especial? ¡Seguro que sí! ¡Compártelo!

NOTA FINAL

Mi hijo terminó la carrera de Matemáticas y al trasladarle esta curiosidad me contestó lo siguiente:

… tuve un profesor de física llamado Don Miguel, al que todo el mundo temía por ser muy estricto y serio. Sin embargo, en mi caso era todo lo contrario: agradecía el que fuese así de duro y que nos explicase tanto para prepararnos bien para la selectividad y para los exámenes; pero no era por eso por lo que le tenía tanto aprecio.

Lo que más me marcó de dicho profesor era el hecho de poderle preguntar cosas sobre problemas de física que me intrigaban y que escapaban a los contenidos de su asignatura, como pudieron ser cuestiones sobre los números complejos, los agujeros negros, etc. Por aquel entonces, aquello era lo que más me gustaba plantearle y recuerdo que incluso me dejó un libro de Stephen Hawking en donde se trataban algunos de estos temas.

Para mí esas preguntas, y las charlas que tenía con él sobre aquellos temas, marcaron mi pasión por las matemáticas y por las ciencias más técnicas, ya que todo aquello me intrigaba y deseaba poder llegar a conocer más allá de lo que te muestran los ojos.

Publicado por Correcciones Quevedo

CORRECTOR DE TEXTOS - INGENIERO DE LETRAS: meticuloso y perfeccionista. Colaboro contigo para potenciar tus escritos, dándoles más valor con una adecuada puntuación y eliminación de faltas de todo tipo. No tires por tierra tu reputación publicando textos sin revisar. Poseo una excepcional habilidad para ello y aporto una experiencia de más de trece años de trabajo en TODOS los campos: editorial, prensa y televisión nacionales, tesis, másteres, etc. He localizado las faltas de ortografía en la Constitución Española de 1978 y algunas erratas no subsanadas todavía. También las de una tesis de mucha trascendencia mediática. He corregido algún libro ya publicado por un importante grupo editorial y localizado casi 200 faltas. Y un largo etcétera.

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